
PELLO SALABURU
La moderna sede de Ezker Batua fue antes un taller industrial, como debe ser. El diseño es atractivo. Rodeado de fotos en las que aparece con Arafat, Castro o Morales, el candidato de este partido -y coordinador general- Javier Madrazo desgrana, sin levantar la voz y sin ningún aspaviento, su forma de ver la vida vasca. El también consejero de Vivienda en el Ejecutivo de Vitoria -donde EB funciona en coalición con el PNV y EA- se considera de izquierdas, el único, porque los demás, y cita al PSE en concreto, harán siempre una política «ligada a los intereses de la derecha y a los dictados del mercado».
Muchos ciudadanos tenemos la impresión de que Javier Madrazo, nacido en la localidad cántabra de Riaño en 1960, lleva toda la vida en política y que es inmortal en estos temas. No: «Soy el que menos tiempo lleva en la política profesional». También tenemos la impresión de que EB se ha opuesto a proyectos estratégicos clave del propio Gobierno vasco, como el del TAV, pero resulta que tampoco. Todo son matices: cada tema tiene sus propias gafas, con el color adecuado. Porque, desde luego, Madrazo no tiene pinta de inmolarse, llegado el caso, tras haberse rociado con un poco de gasolina. Mucho menos por el TAV. Es que, en todo caso, la cerilla no prendería, porque es incombustible. Un superviviente.
Es una persona amable, pausada. Parece muy convencido de que esos principios de izquierda que él ha sido capaz de incorporar a la política vasca han sido muy beneficiosos para la vida diaria de los ciudadanos. Sorprende un poco, es cierto, su lectura de la Historia: cree que el comunismo tiene vigencia, un comunismo de rostro humano, como el de Berlinguer, por ejemplo. En fin, un comunismo imposible, porque es evidente que eso es otra cosa. De todos modos, llama la atención escuchar este mensaje a principios del XXI, con muros caídos y sistemas reventados.
Madrazo es coherente con lo que piensa. De orígenes cristianos, su referencia son los grupos de base, los barrios obreros o los movimientos vecinales de las zonas más desfavorecidas. Ahí se encuentra a gusto, y piensa que su departamento ha hecho posible políticas de prestaciones y de vivienda que de otro modo hubieran sido impensables. No comulga con Rouco, y se pone sin dudar del lado del padre de Eluana, la chica italiana de cuyo cuerpo decidieron los médicos desconectar los tubos que la mantenían con vida. Las políticas de izquierda son una constante en su discurso, aunque a uno le asombre un poco que haya querido hacerlas realidad de la mano del PNV y EA, más que del PSE, que parecería un aliado natural.
Al observador le viene a la memoria la actuación de IU con Julio Anguita al frente, aliado durante años del PP, para estrangular precisamente al PSOE. Madrazo es amigo de Anguita y hoy repite aquello de «programa, programa, programa» (¿suena?) cuando intento indagar sobre sus posibles alianzas tras las elecciones. Cree que este país debe mucho al PCE, y que no se ha reconocido esta deuda en suficiencia. Se presenta con «manos limpias y bolsillos de cristal», pero sin corbata, que siempre es un símbolo un poco capitalista. Mao nunca la usaba.
Reivindicaciones de barrio
No le falta un punto de ingenuidad, porque algunas de sus afirmaciones están ancladas en el pensamiento mágico: está convencido que estudios de organismos importantes demuestran que las antenas de telefonía o que los transgénicos son amenazas potenciales para todos nosotros. No va más allá en las afirmaciones y no puede concretar más. Es explicable, porque tales estudios son inexistentes. O, aunque existan, nunca han tenido el peso suficiente para que sean publicados en una revista seria. Será que todos los científicos se han puesto de acuerdo para desdeñar una amenaza. O que todos son de derechas. Bien pensado, podría ser: ¿Se acuerdan del Libro Rojo?
De todas formas, el líder de EB reclama la necesidad de una política como la que está empeñado en llevar a cabo. Para eso piensa en revalidar los tres escaños: seis sería un resultado magnífico. «Ni nacionalismo, ni españolismo. Sólo izquierda»
-¿Por qué se dedica a la política? ¿Qué es lo que le atrae?
-La actividad política es la búsqueda del bien común. Desde joven participé en las reivindicaciones sociales de barrio, en la universidad me vinculé a movimientos antimilitaristas, objeción de conciencia, lucha contra los euromisiles... hasta que descubrí que teníamos un problema aquí mismo con los asesinatos y la violencia. Me impliqué en Gesto por la Paz desde sus inicios. Luego participé en el origen de EB.
La familia de su madre era republicana y su abuelo padeció la represión franquista: huido en una cueva en Cantabria, trabajos forzosos en Melilla... Con el tiempo, Madrazo fue forjando una conciencia política de izquierda. La familia, el cristianismo y la realidad obrera le marcaron. Pero tiene claro que la política no es una profesión: «Cuando deje de estar en primera línea volveré a los movimientos sociales».
-¿Es inmortal el líder de EB?
-Soy de los que menos tiempo llevan en la política profesional, aunque siempre he vivido asumiendo un compromiso político de izquierdas y espero morir así. Siempre he tenido ideas de servicio, de transformación de la realidad. No soy un profesional de la política.
Entiende que ésta puede acabar generando tensiones en el ámbito familiar si las cosas no se administran con cuidado. Su mujer participa en el compromiso político y eso facilita mucho las cosas, aunque el propio Madrazo procura garantizar unos mínimos de participación en sus obligaciones como padre. La familia le da estabilidad y le carga las pilas, según confiesa.
Aliado con el PNV y con EA, EB se presenta como un partido de izquierdas, más a la izquierda que el PSE. Una de las referencias políticas de esta izquierda es Cuba, país con el que ha tenido relación en estos años.
-¿Cuál es su opinión sobre Castro?
-Tengo buena opinión de Castro; no me gusta hacer un análisis aislado de Cuba. La apuesta por derechos básicos como la Sanidad o la Educación presenta unos niveles de prestaciones mucho más altos que los de los países de alrededor (Honduras, Nicaragua en la época de Alemán antes de Ortega, etcétera). Y eso, en una situación de acoso, hostigamiento y derribo, es muy meritorio. Pero aspiraría a una mayor apertura.
-¿Prefiere entonces un país sin libertad, pero con buenas cotas en Educación o Sanidad, a un país con libertad, pero cotas mas bajas en la asistencia médica?
-La libertad de esos países es muy relativa. Son democracias débiles, con un nivel de participación escaso. La mayor necesidad es la justicia social, acabar con la pobreza, el analfabetismo, la mortalidad...
-Pero eso es lo que hizo Franco aquí...
-No. En aquellos países esa es la necesidad primera y fundamental. Junto a eso, sin duda alguna, hay que aspirar a una democracia, a una apertura, al respeto a los derechos humanos
-¿Cuba no es una dictadura?
-No me atrevo a juzgar ahora en esos términos la experiencia cubana, desde nuestra perspectiva, desde Occidente
-¿Y desde los ojos de un cubano?
-Mi impresión es que la mayoría de la población cubana tiene unos niveles de adhesión a su Gobierno y a su modelo de funcionamiento bastante altos.
-¿Similar al que había bajo el franquismo?
-No lo creo. Asombra que ante una isla tan pequeñita haya una atención mundial tan severa, y que no exista esa atención para otros países como Haití, Honduras o Panamá. ¿Por qué esa severidad con Cuba? ¿Por tratarse de una experiencia que no se adecúa al modelo norteamericano? Hay que dejar a Cuba que siga su camino, que se acabe el bloqueo. Seguramente, Cuba asumirá un socialismo del siglo XXI, donde se combine justicia social con democracia. Pero la democracia occidental es también una democracia muy imperfecta, y muy cuestionable. Hay que poner muchos 'peros' a esta democracia
La política de vivienda ha sido uno de los temas estrella de su departamento. No convenció a EB lo que encontró allí: sólo las casas impulsadas desde el Gobierno se sorteaban. El resto se adjudicaba de otro modo. Madrazo indica que ha dado la vuelta a esa situación: adjudicación transparente de todas las viviendas y elaboración de un proyecto de ley presentado ya, según sus palabras, al Parlamento, para garantizar el derecho a un piso en alquiler. Es su apuesta. «Pero no nos engañemos: Quien puede hacer eso somos nosotros (EB). Lo digo con modestia y con convicción». Hoy, de cada cien viviendas que se construyen en Euskadi, 48 son protegidas. 44.000 en 7 años. La media en el Estado son 10 de cada 100. Esa es su aportación. Quiere acabar de forma definitiva con los sorteos y garantizar un piso en alquiler a quien lo necesite. Para eso, el presupuesto del departamento debería subir, añade.
-¿Pero cómo se controlan los abusos? ¿Las viviendas vacías?
-En la nueva ley remitida, quien mejore su situación económica deberá vender su piso al Gobierno a precio VPO. Se van a controlar mucho más los abusos. La ley remitida incorpora medidas específicas en ese sentido. Queremos garantizar el buen uso de la vivienda protegida. Se han inspeccionado más de 30.000 y hemos descubierto indicios de fraude en el 13% de ellas. Fraude probado en el 7%. Se han expropiado bastantes pisos y recaudado más de 2 millones de euros.
Pactar la discrepancia
-¿Está realmente en contra del TAV? ¿Es usted Gobierno y oposición al mismo tiempo?
-Nosotros, la izquierda, somos partidarios del ferrocarril frente a otros sistemas de transporte porque estamos al borde del colapso en las carreteras. Pero hay trazados mejores que el propuesto. Hemos planteado una alternativa en forma de 'U', que aprovecha recursos y tiene menor impacto ambiental. No estamos en contra del TAV; estamos en contra de este trazado, que tiene que ver poco con el inicial. Por eso pactamos en su día con el PNV, condicionando el diseño, limitando la velocidad a 220 kilómetros por hora e introduciendo estaciones intermodales. Es normal que en las alianzas se pacten acuerdos y discrepancias, no debe extrañar a nadie. Las apuestas estratégicas, en términos de país, son otras: la justicia social, la paz, etcétera.
-La izquierda ha hecho bandera de la ecología. ¿Qué opina de los transgénicos o de las antenas telefónicas?
-Hay que desarrollar una regulación para poner coto a determinadas prácticas, sobre las que existen opiniones con fundamento que indican que pueden tener repercusión sobre la salud de las personas. Una regulación estricta. Organismos solventes y serios trasladan elementos de preocupación en todo esto. Tenemos que ser vigilantes. En cuanto a las antenas, hay estudios que muestran su impacto en el incremento de determinadas enfermedades en sectores expuestos.
-Pero esos estudios no existen en ningún lado. Y que usted diga eso.
-No. Sí hay estudios, grupos y personas que hablan sobre este asunto con conocimiento de causa. Hay que confrontar opiniones en público al respecto.
-¿Pero por qué sobre esto y no sobre la forma de realizar operaciones del corazón, el tratamiento de la ceguera o el rozamiento de superficies?
-Las antenas o los transgénicos no evitan que sobre otras cuestiones se abran también debates. Con las antenas tengo el convencimiento de que son una amenaza en determinadas condiciones.
También está convencido de su buena labor en el Gobierno vasco. En su opinión, la labor de EB ha hecho posible que dos mundos, Batasuna y PSOE, acepten conversaciones sobre la paz y rompan dinámicas de pensamiento anteriores: «Se puede gobernar siendo independientes de Batasuna y del PSOE». El balance es muy positivo para Madrazo, quien sostiene que en esta legislatura se han puesto en marcha políticas que son referenciales para otros gobiernos.
-EB se presenta como un partido de izquierdas. Le pregunto por los valores que caracterizan a la izquierda en estos momentos.
-Ser de izquierdas es comprometerse con los derechos humanos, apostar por el fortalecimiento de los servicios públicos (Educación, Sanidad, pensiones, vivienda...) y mantener también el compromiso con el desarrollo sostenible.
-¿Pero usted ha sido capaz de imprimir esa política de izquierda?
-Hemos hecho una gestión responsable, transparente y honesta porque no teníamos ni hipotecas ni ataduras. En temas tan sensibles como el de la vivienda, Euskadi es una referencia. Hemos tenido las manos limpias y los bolsillos de cristal. Ése es nuestro activo, completamente inmaculado y honesto. Nadie nos podrá achacar nada negativo. Cuando encargamos un informe económico o un proyecto, por ejemplo, somos absolutamente transparentes. El sector da fe de ello. Todo el mundo sabe que nuestro departamento es insobornable.
El coordinador de EB es creyente practicante. Diferencia el cristianismo en su esencia de la jerarquía de la Iglesia que, a su juicio, vive muy alejada de lo que es el Evangelio y responde más a lo que son imposiciones de la derecha más dura. Una desgracia. Se reconoce mejor en otras gentes de la Iglesia, más comprometidas. Se reconoce en Comin: «Cristianos en el partido, comunistas en la Iglesia».
-¿Es su fe la que le mueve a creer en los milagros? Se lo digo por su promesa de crear 100.000 puestos de trabajo en plena crisis.
-No es ningún milagro. Es factible. Hemos cambiado muchísimas cosas en la política de vivienda. También se pueden cambiar en el empleo. Nuestra estrategia se sustenta sobre una deuda moderada y un cambio en la política fiscal: recuperar el impuesto de patrimonio, subir el de sociedades, incorporar las rentas de capital mobiliario a la general, elevar el tipo marginal del IRPF para rentas altas, subir el IVA en los bienes de lujo, etcétera. Ese paquete de acciones puede crear empleo.
-En IU se han acabado imponiendo los herederos del Partido Comunista. ¿Tiene hoy el comunismo alguna actualidad?
-Claro. Mientras haya explotación e injusticia en el mundo, tiene más actualidad que nunca.
-Pero el comunismo es Lenin.
-Hablo del comunismo entendido como un socialismo democrático. Por tanto, no hay que identificar comunismo con experiencias históricas que ha habido y que han fracasado. Hablamos del comunismo en lo que ha sido la tradición en España y en Euskadi.
-¿Pero eso no es socialismo?
-El llamado socialismo no es socialismo. En lo que es el modelo económico y fiscal no hay diferencias entre el PSOE, el PP y el PNV, aunque unos sean nacionalistas de un signo y otros de otro.
-El comunismo siempre ha hablado de la vanguardia del proletariado durante una fase transitoria. ¿Se refiere a eso también cuando habla de comunismo?
-No, me refiero a lo que ha sido la tradición en España, la que mejor conozco. Se trata de un socialismo democrático que reconoce el pluralismo, tipo Berlinguer y el PC en Italia. En España ha sucedido lo mismo con los dirigentes que ha habido. Y se han criticado invasiones de países como Hungría y Checoslovaquia, además de romper con el comunismo de la Unión Soviética. Ha habido verdadero compromiso con la democracia y la libertad. Este país debe mucho al PC. No se ha hecho justicia en este punto.
Me intereso por la posible política de acuerdos que se abrirá tras las próximas elecciones. Madrazo subraya que «no es posible pactar con el PP». Se pueden poner de acuerdo en el día a día, en la defensa de derechos humanos, pero lo ve imposible en una acción de gobierno.
-¿Y con los socialistas?
-Programa, programa, programa. El elemento central para pactar con alguien es programa, programa, programa. Queremos tener buenos resultados, fuerza, porque los que ahora se pelean entre sí, el PSE, PP y PNV, van a tener la misma política fiscal, económica, energética y medioambiental. No hay diferencias entre ellos, sino una coincidencia absoluta. No pasa nada si estamos en la oposición. De seguir en el Gobierno hay que revisar muchas cosas: la Educación, el retroceso en la enseñanza pública o la estrategia de infraestructuras.
-En Educación EA ha actuado con libertad. ¿La concertación es de izquierdas?
-Nos hemos opuesto a las últimas medidas. Hemos heredado una política de concertación que viene de la época del PSOE, cuando llevaba Educación. Apostó por un 'modelo 50-50' en el pacto escolar, y eso es una barbaridad. Hay que hacer un parón en este momento, porque el deterioro de la escuela pública es muy preocupante, y condicionar las ayudas a la concertada en función de los objetivos sociales que se marque. No cualquier concertada debe ser financiada por igual: hay que revisar a fondo esta cuestión.
Madrazo señala que ha firmado un convenio para promover en Leioa Handi un total de 400 viviendas protegidas y hacerse cargo de la urbanización por donde transcurrirá la línea del tranvía hacia la Universidad. Dice que ese proyecto será realidad en un corto plazo y espera que las obras estén activadas en dos años. No hay marcha atrás, apostilla. Al final será cierto que la fe mueve montañas.
Las riquezas, en el país
Se confiesa europeísta, pero defiende otro modelo de construcción europea, porque al actual le falta espíritu y alma y la gente lo percibe como algo muy lejano, dice. Es una construcción hecha desde el capital, desde el poder financiero y económico. Por eso opina que EB se merece avanzar, porque si Euskadi no tiene una fuerza potente como la de su partido, la va a echar en falta. En momentos de crisis Ezker Batua es una «fuerza imprescindible» y piensa que sería importante subir por encima de los tres escaños. Expresa todo este discurso rodeado de fotos con Morales y Arafat, así como otros símbolos de la izquierda.
-¿Qué opinión le merece Morales?
-Es un referente para la izquierda. Representa la mayoría de edad de los países que quieren ser dueños de su futuro, controlar sus riquezas y que no desean vivir bajo el yugo de Estados Unidos. Morales quiere recuperar una cultura indígena que es mayoritaria, pero que ha sido relegada al ostracismo. Apuesta por mantener la justicia clásica con elementos propios de la cultura indígena, sin que eso merme las garantías jurídicas de un Estado de Derecho. Aquí también se innovó cuando se puso en marcha el jurado popular.
-¿Y las nacionalizaciones?
-Ha existido oportunidad de negociación, pero las empresas han mostrado muy poca voluntad de acuerdo. Las riquezas se tienen que quedar en el país. Las compañías deben aspirar a tener beneficios más moderados. Morales ha tomado la decisión correcta. Zapatero también tendría que forzar la presencia de la Administración en los consejos de los bancos.
-Le veo con Arafat. ¿No era un corrupto?
-No conozco las interioridades del régimen de entonces.
-Pero lo que sucedió con su viuda, enriquecida y viviendo en París...
-No tengo pruebas como para hacer ese juicio tan severo. Me quedo más con la faceta del Arafat resistente y líder emblemático de la causa palestina, comprometido con los derechos de su pueblo.
-Déme razones para votarle.
-Somos la izquierda de verdad. Es necesaria una fuerza que se ponga del lado de los trabajadores y de quienes ven amenazado su empleo. Defendemos un modelo económico diferente al del PNV, PP y PSE, y hemos desarrollado una política social novedosa. Somos honestos.
|
© EL CORREO DIGITAL, S.L., Sociedad Unipersonal
Domicilio c/ Pintor Losada, 7 (48004) Bilbao
Inscrita en el RM de Vizcaya: Diario 229, Asiento 159, Tomo 3823, Libro 0, Folio 200, Sección 8, Hoja
BI-26064 C.I.F.: B-95050357
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos
de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular,
su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes,
reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos,
a la que se manifiesta oposición expresa.
Contactar | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Mapa Web | Master El Correo